Un análisis de inteligencia de negocios encontró que la meta de 50% de paridad no era viable. Se propuso un plan escalonado y rentable para transformar la cultura laboral de la compañía.
Lo que comenzó como un objetivo corporativo de cumplimiento se transformó en una estrategia de negocio con impacto financiero y social. Estudiantes de la Licenciatura en Inteligencia de Negocios del Campus Santa Fe del Tec de Monterrey trabajaron con Element, compañía global de logística, para replantear su meta de paridad de género. Sin embargo, el hallazgo de los jóvenes reveló que la meta corporativa para 2030 no era viable en el contexto de la industria, y en su lugar plantearon un objetivo escalonado acompañado de un proyecto integral que aborda desde el reclutamiento hasta la retención del talento femenino.
El desafío de Element surgió a partir de una exigencia corporativa de alcanzar una plantilla laboral paritaria para 2030. Sin embargo, los estudiantes detectaron que la meta no era alcanzable por la baja matrícula femenina en carreras vinculadas a la industria logística, como ingeniería y tecnologías de la información. El análisis también reveló una segunda barrera: no solo había pocas mujeres ingresando a la empresa, sino que muchas de ellas abandonaban el trabajo después de un tiempo. El reto no se limitaba al reclutamiento, sino también a la retención y al desarrollo profesional.
MAGNET: un ecosistema de equidad
Como propuesta integral, los alumnos diseñaron MAGNET, un ecosistema que abarca desde la atracción y el reclutamiento hasta el acompañamiento y la permanencia de las mujeres dentro de Element. El modelo contempla indicadores de medición continua a través de un dashboard, asegurando que los avances se verifiquen y ajusten con el tiempo.
El Mtro. Pedro Yedra, director de la Licenciatura en Inteligencia de Negocios del Campus Santa Fe del Tec de Monterrey, explicó que, a partir de analítica, los alumnos plantearon un plan escalonado que permitiera a la compañía de logística crecer progresivamente en la inclusión de mujeres con metas medibles y sostenibles. Señalaron que más allá de cumplir con una cifra, el proyecto presentó la viabilidad de una política de equidad de género como un factor estratégico para la rentabilidad de la compañía.
«Los estudiantes demostraron que la diversidad no solo es un valor social, sino un activo financiero. Con datos duros, construyeron un caso de negocio que probaba que una cultura de equidad de género incrementa la innovación, reduce los costos de rotación de personal y fortalece la reputación corporativa, lo que a su vez atrae inversiones y socios estratégicos», enfatizó el directivo.
Con este ejercicio de colaboración, no solo se reformuló una meta de género, sino que se adoptó un compromiso estratégico a largo plazo. El enfoque de los jóvenes permitió transformar una obligación corporativa en una visión de negocio con impacto financiero, social y cultural. Ahora, la compañía se prepara para implementar el modelo MAGNET, convencida de que la equidad no es una meta estática, sino un camino continuo de aprendizaje, innovación y crecimiento sostenible.

