El reto de la cadena de frío está dentro del almacén

El reto de la cadena de frío está dentro del almacén

abril 29, 2026 Por Itzel Monroy

El mayor punto de tensión en la cadena de frío ya no está en el transporte. Hoy, el reto se concentra dentro de los centros de distribución. Donde sostener la operación sin fallas se ha vuelto más complejo ante escenarios de alta demanda. La exigencia ya no es solo mover producto, sino mantener condiciones estables de forma continua. En estos periodos, los almacenes operan con mayor volumen y velocidad, lo que reduce los márgenes de error y eleva la presión sobre la infraestructura. Cada movimiento cuenta y cualquier desviación puede impactar la operación, especialmente en entornos donde la conservación del producto depende de condiciones controladas.

El consumo de alimentos mantiene una presión constante sobre la cadena de suministro. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del INEGI. Más de un tercio del gasto familiar se destina a alimentos y bebidas. Lo que se traduce en una operación sostenida, con picos que obligan a mantener estabilidad sin interrupciones. En este contexto, lo que ocurre dentro del almacén adquiere un nuevo peso. Hay más productos entrando y saliendo, menor tolerancia a fallas y una exigencia constante por mantener condiciones estables. Especialmente en operaciones donde el control de temperatura y humedad es parte central del proceso.

Bajo estas condiciones, comienzan a hacerse visibles problemas que antes pasaban desapercibidos. La humedad, los cambios de temperatura y el uso intensivo aceleran el desgaste de la infraestructura, lo que puede traducirse en mayores necesidades de mantenimiento o incluso en interrupciones que afectan la continuidad operativa.  Ante este escenario, el tipo de materiales utilizados dentro del almacén empieza a cobrar mayor relevancia. En entornos con humedad, cambios de temperatura y operación intensiva, el desgaste de las estructuras se vuelve más evidente, lo que obliga a revisar su comportamiento en el tiempo y su impacto en la operación diaria. No se trata solo de capacidad, sino de sostener condiciones estables sin generar fallas.

Este ajuste también se observa a nivel internacional, donde fabricantes como AR Racking han orientado parte de su oferta a responder a condiciones de mayor exigencia operativa. Más que una tendencia aislada, refleja un cambio en la forma en que se está abordando la operación dentro de los centros de distribución. A ello se suma un factor clave para la industria de alimentos: la higiene. Las condiciones del entorno y la facilidad de limpieza de las superficies influyen directamente en el control del almacén, especialmente en espacios donde la estabilidad de temperatura y humedad es parte de la operación cotidiana.

En este contexto, PM STEELE®, fabricante mexicano de sistemas de almacenamiento, señala que la presión ya no está solo en mover mercancía, sino en sostener la operación bajo condiciones cada vez más exigentes, particularmente en momentos donde la demanda se incrementa y los márgenes de error se reducen. 

«Hoy el problema no es solo cuánto puedes almacenar, sino cuánto tiempo puedes sostener la operación sin fallas. Cuando el material empieza a deteriorarse, lo primero que se afecta es la operación sobre todo en sectores como alimentos y consumo donde cualquier falla puede impactar directamente el flujo de productos»

Manuel Farías, subdirector de sistemas de almacenamiento.

Así, el almacén deja de ser un punto de paso y se convierte en un elemento clave para la continuidad operativa. En un entorno donde la demanda puede incrementarse en cuestión de días. La diferencia no está solo en mover más producto, sino en mantener la operación en marcha cuando más se necesita.